Artículo_Versión Final

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Artículo_V1

Heridas que no cicatrizan con el paso del tiempo.

 

La investigación llevada a cabo versa principalmente sobre cómo se pueden llegar a conseguir espacios arquitectónicos que, siendo éstos de naturaleza artificial, se mantengan en armonía con aquellos entornos que nunca antes se había visto sujetos a una intervención por parte del ser humano.

El fin no es otro que discernir cómo es posible llegar a conseguir instaurar una cierta arquitectura en un cierto emplazamiento, en el cual nunca antes se había actuado, causando el menor impacto posible, o incluso conseguir que ese impacto sea nulo. Y cuando hablo de impacto, no me refiero únicamente al impacto visual que pueda causar, sino que también hago referencia a las repercusiones energéticas, o a la pérdida de valor paisajístico, o incluso a las consecuencias a nivel ecosistémico que podría llegar a tener en ese entorno.

Ahora bien, partiendo de esta premisa en la que existe un determinado paisaje y una hipotética construcción, la cual se va insertar en ese espacio virgen, cabe la posibilidad de pensar que las conclusiones a las que puede llegar esta investigación sean meramente subjetivas y sin ningún tipo de fundamento. Por ello, decidí estudiar aquellos elementos que ya existen y que realmente han causado una herida en el paisaje, desvirtuando como se ha apuntado antes, las cualidades del lugar.

No hace falta irse muy lejos. En cuanto nos alejamos de nuestra propia ciudad, y no dirijamos ya sea al interior o al litoral, podemos evidenciar que existen ciertos lugares del territorio que se vieron afectados por la implementación de arquitecturas irrespetuosas con el medio, mermando así las condiciones de ese entorno. Ya sea mediante la construcción de una vivienda aislada en pleno parque natural, o la apertura de la un explotación de canteras, muchos parajes sufrieron en su día una grave herida, la cual perdura hoy, e incluso ésta se va haciendo mayor con el paso del tiempo debido a, por ejemplo, su falta de mantenimiento.

Se puede discutir que algo sea bello o no, independientemente del entorno en el que se encuentre, ya que ello dependerá del criterio de la persona que lo esté juzgando. Pero algo que no se puede discutir es la repercusión no formal que puede causar, por decirlo de alguna manera. Desde mi punto de vista, al imponer ciertas obras en este tipo de medios, los cuales no han sido todavía modificados por la mano del hombre, en la mayoría de los casos llegan a causar una ‘sustracción’ de aquellas condiciones que caracterizaban ese lugar. Por tanto, considero necesaria, mediante un tipo de procesos u otros, la devolución a ese entorno de todo aquello que se le arrebató en su día. Estos procesos, que más adelante se analizarán con mayor detenimiento, se pueden materializar mediante ciertas actuaciones sobre esos objetos, como la reutlización de materiales, la reforestación, la autónoma producción de recursos, etc.

Ahora bien, puede que sea cierto, como dice José Fariña, Catedrático de Urbanismo de la UPM, en su blog, que “desde la ciudad, lo verde se entiende como esa cosa tan bonita a la que nos acercamos de vez en cuando provistos de nuestra cámara de fotos, zapatos de trekking, móvil, y demás artilugios necesarios para escalar las más altas montañas y vagabundear por territorios inexplorados”. Ahora bien, esa cosa tan bonita, sigue Fariña, no es tan solo algo bello, sino que supone una fuente inestimable de servicios que nos permiten desarrollar una vida digna y sana.

Esos fragmentos del territorio, tan despreciados y maltratados, por ejemplo mediante la urbanización, o simplemente dejados en el olvido, forman la base que hace posible que existan las ciudades y que ésta puedan funcionar.

Llegado a este punto, me parece de enorme interés enumerar ciertos puntos del informe de los servicios que suministran los ecosistemas llevado a cabo por José Fariña. Ya que estos servicios que ofrece la naturaleza para el desarrollo de la vida humana, formarán parte, de una forma concreta y contextualizada, de aquello que apuntaba anteriormente como devolver al medio aquello que en su día se le arrebató.

La Evaluación de los ecosistemas del milenio en España (EME), clasifica estos servicios en tres grandes grupos. El primero engloba a aquellos servicios de abastecimiento, es decir, aquello que el medio contribuye de forma directa al bienestar humano, como lo son los alimentos, el agua, las materias primas, las energías renovables, etc. En el segundo grupo aparecen aquellos servicios de regulación, que contribuyen al bienestar mediante aportaciones indirectas debido al propio funcionamiento de los ecosistemas, como lo es la regulación climática, la depuración del agua, la regulación de la calidad del aire, etc. Y el tercer y último grupo, hace referencia a los servicios culturales. Es decir, “aquellas contribuciones intangibles que la población obtiene a través de su experiencia directa con los ecosistemas y su biodiversidad”, como lo es el conocimiento científico, la identidad cultural, el disfrute estético de los paisajes, etc.

Todo ello forma parte de lo que el medio es capaz de suministrar al ser humano, y por tanto, un buen comienzo a la hora de esclarecer el tamaño de la herida causada por una determinada arquitectura, es el de identificar aquellos servicios que el ecosistema ya no es capaz de suministrar debido a la implantación de ese objeto, para posteriormente investigar de qué manera es posible que vuelva a tener aquellas propiedades mediante una intervención arquitectónica.

Para llevar a cabo esta investigación, elegí un elemento arquitectónico, situando en Lozoya, Madrid. En concreto, se trata de una estación de tratamiento de agua potable constituido por un único volumen de planta rectangular.

Esta construcción forma parte del “Plan integral de aprovechamiento de del recurso hidroeléctrico”, mediante el cual se instalaron tanto una minicentral eléctrica a los pies de la presa del Embalse de Pinilla, como la estación de tratamiento para el abastecimiento de agua potable de los pueblos de la zona. Ambos construcciones fueron puestas en servicios en el año 1992.

La construcción destinada a estudio se sitúa en plena ladera noroeste del Cerro de la Llanada, a una altura de unos de 1100 metros. No existen datos que expliquen el porqué de su implantación en ese punto tan concreto. De hecho, para poder construirla se tuvo que excavar la ladera y construir una red viaria de acceso que diera acceso a esa ubicación.

A continuación, se adjunta una imagen del contexto.

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Imagen 1. Plano de situación de la estación de tratamiento de agua potable. Lozoya, Madrid.

Una vez situado el objeto a estudio, cabe retomar la lista de los servicios que la naturaleza es capaz de aportar a nuestras vidas. En cuanto a los servicios de abastecimiento, mediante la decisión de construir esta estación, se eliminan de una tacada todos estos servicios salvo uno, el de abastecimiento de agua, ya que esta estación potabiliza el agua que antes no lo era para que así la puedan consumir en los pueblos de alrededor. Al erigir una estación de este tipo, este fragmento del territorio va a ser incapaz de generar por sí mismo ningún tipo de alimento, ni de materia prima, ni de energía renovable, es decir, lo priva de producir algo directamente valioso para el bienestar de las personar, salvo por la producción de agua potable.

Pasando ahora al segundo grupo de servicios, cabe destacar que existen procesos dentro de los ecosistemas naturales de depuración de agua, sin embargo, aquí se opta a otro tipo de procesos industrializados, y que simultáneamente, hacen imposible que el territorio contribuya con estos servicios de regulación. De hecho, el efecto es totalmente el opuesto ya que, a parte de no permitir al medio una regulación natural de la calidad climática, o de la calidad del aire, los residuos que genera la estación provocan serios daños bioclimáticos en el entorno.

Por último, y siguiendo la tendencia de los dos anteriores grupos, indicar que este tipo de construcción en este tipo de localización, es incapaz de generar un servicio cultural a la ciudadanía como lo podría hacer el entorno por sí mismo. Genera una impureza a la hora del disfrute estético del paisaje y además se convierte en una llamada de atención tan grande, que hace que la identidad cultural del paisaje se vea eclipsada por este elemento.

Por tanto, parece que en su día se sacrificaron todos los servicios que el territorio era capaz de generar en esta zona en detrimento de solo uno de ellos, el de la producción de agua potable. Ahora bien, desde mi punto de vista, la arquitectura es una herramienta capaz de solventar este tipo de conflictos mediante distintas intervenciones que ayuden al entorno a recuperar esas facultades.

Para conseguir lo anteriormente expuesto, el tratar a esas arquitecturas como un elemento vivo más, perteneciente al ecosistema en el que se encuentra, puede ayudar a comprender de qué manera se relaciona con ése entorno en el que se implementa y en qué aspectos puede resultar favorable y en cuáles resulta perjudicial para el medio.

Es decir, lo que se plantea es que mediante el empleo de herramientas arquitectónicas, se le devuelva al medio la capacidad para contribuir de forma directa al bienestar humano y de forma indirecta a través de la experiencia de la población con la biodiversidad.

Al igual que en los ecosistemas, cada uno de los elementos que pertenecen a esa arquitectura, tiene que estar perfectamente relacionado con el siguiente, y todo ellos con el entorno, formando así una composición armónica, un sólido común. Todo elemento tiene su función. Y esta función es muy importante para el resto de ellos. Del mismo modo que los sistemas biológicos, en los cuales varios órganos trabajan en conjunto para cumplir alguna función fisiológica en un ser vivo, en estas arquitecturas todos los elementos que la forman son de vital importancia. Cada uno de ellos tiene su función definida, permitiendo así el correcto funcionamiento del engranaje.

Cada uno de estos elementos deberá tener un íntima relación con el mundo que le rodea, desdibujando los límites entre el objeto y el entorno. Eliminar los límites entre el interior y exterior, significa desdibujar los límites de esa herida. El cicatrizante actúa desde el interior hacia el exterior, y viceversa. Mediante la intervención se consigue que interior y exterior no sean términos antónimos, sino que desde el interior se tenga la percepción de un lugar abierto, luminoso, y que desde el exterior no se aprecie como un recinto, un continente, sino como una continuación del entorno, prolongando así esos servicios que caracterizan al medio hacia la arquitectura.

Una mayores metas es llegar conseguir esa generación de recursos que existía previamente a la colocación de esta construcción. Desde mi punto de vista, uno de los elementos más importantes de la edificación en lo que se refiere a este aspecto, es la envolvente. La envolvente actúa como receptor de las cualidades del entorno, ya que está en contacto continuo con él, conviviendo con todos los cambios que se producen. Debe aprovechar esas condiciones para transformarlas en forma de recursos, energía y confort para las personas.

La envolvente juega un papel muy importante en toda esta investigación, ya que es la piel exterior, la que está en contacto directo con el entorno, y en este caso, la encargada de aprovechar todo aquello que le ofrece y transformarlo en recursos que ayuden al desarrollo tanto de la vivencia en el interior, como al desarrollo del medio en el que se encuentra. Existen varias formas que ayudan a hacer posible este aprovechamiento, por ejemplo el empleo de paneles y vidrios fotovoltaicos, es uno de los más eficientes.

Mediante el empleo de vidrios fotovoltaicos se consigue aprovechar la energía solar transformándola en otros tipos de energía o ayudando a la producción de agua caliente.

 

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Imagen 2. Fachada de la propuesta.

En este caso, ‘reorientar’ el objeto arquitectónico será de vital importancia. Esta nueva orientación deberá responder a las condiciones en las que se encuentra. La ‘reorientación’ tiene como fin un mejor aprovechamiento tanto de las condiciones de soleamiento, como las de sombra, en incluso la de refrigeración, como lo puede ser el ‘efecto cueva’ en algunos casos. De esta manera se ayuda a conseguir temperaturas óptimas en todas las épocas del año.

 

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Imagen 3. Perspectiva de la propuesta.

La recogida del agua de lluvia también es un factor importante que depende de la envolvente. Ese agua se podrá aprovechar tanto para el consumo humano como para la manutención controlada del entorno en caso de que así sea necesario.

Tanto los recorridos que se dan en el interior como el programa vendrán definidos por el mejor aprovechamiento de las condiciones del lugar. El programa viene dado por una distribución marcada por aprovechamiento de estas condiciones. La orientación de ciertos espacios, su altura, su posición subterránea o sobre rasante, la recogida del agua de lluvia, el aprovechamiento de la energía solar, el viento, etc., es decir, todas las condiciones que caracterizan al entorno, definen el desarrollo de vivencia de estos espacios y marcarán el lugar en el que se encuentran y cómo se llega a ellos.

 

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Imagen 4. Plantas de la propuesta.

Existen también otro tipo de actuaciones que aportan una regeneración de estos servicios de abastecimiento como lo puede ser la reforestación de ciertos puntos del territorio que se vieron afectados al llevarse a cabo esta construcción. Esto favorecería tanto a la producción de materias de origen bióticos, como la madera o la celulosa, además de alimentos, que se obtendrían directamente del ecosistema natural, como lo pueden ser los frutos o especias.

La ‘reutilización’ de materiales en la reconstrucción de estos objetos va a ser un factor a tener en cuenta ya que, el empleo de materiales residuales extraídos de la zona, los cuales supongan un beneficio para el entorno, los que ya hayan sido empleados en actuaciones anteriores, o aquellos que sean de nueva fabricación pero aportan notablemente a la sostenibilidad del conjunto, son los únicos que tienen cabida en este tipo de intervenciones.

Por otra parte, dentro de esta intervención arquitectónica se incluye un cambio de uso de esta edificación, ya que según lo que se ha expuesto antes no tendría sentido alguno que siga siendo una estación para el tratamiento de agua potable. Gracias al cese de estas actividades se conseguiría devolver al ecosistema sus capacidades de regulación climática, regulación de la calidad del aire al eliminar la emisión de gases nocivos a la atmósfera.

Se propone entonces un espacio que pueda albergar tanto la vivencia prolongada de una persona como aquellos servicios servicios públicos que ayuden al territorio a recuperar sus servicios culturales. El sentimiento espiritual, el disfrute estético del paisaje, incluso actividades recreativas de darán cita en este espacio, no solo con el fin de cumplir la normativa aplicable (Normas Subsidiarias de Planeamiento Municipal, 1985), sino también con la intención de traer de vuelta aquellas sensaciones que se podían vivir cuando aquel fragmento del territorio no se había intervenido. Recuperar aquella identidad del paisaje perdida.

 

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Imagen 5. Vista desde el interior de la propuesta.

A modo de conclusión, cabe decir que con esta investigación se ha tratado de comprender cómo afecta al medio el hecho de imponer al azar ciertos objetos arquitectónicos y qué repercusiones puede llegar a tener. Partiendo de este punto, y estudiando un objeto en concreto, se estudiaron las posible formas de devolver a ese entorno todo aquello que se le arrebató al erigir ese objeto. Mediante unas técnicas u otras, es posible volver a dotar a aquellos fragmentos del territorio sus capacidades para generar servicios que contribuyan directamente al bienestar humano.

 

Adrián Ferrándiz Candalija.

 

 

 

 

Bibliografía:

 

– “El blog de José Fariña. Urbanismo, territorio y paisaje.” http://elblogdefarina.blogspot.com.es/2013/01/servicios-de-los-ecosistemas.html

 

 

 

Borrador_

Armonía entre los espacios arquitectónicos (de naturaleza “artificial”) y aquellos entornos que nunca antes se había visto sujetos a un intervención por parte del ser humano.

La investigación versa principalmente sobre cómo es posible llegar a conseguir instaurar una cierta arquitectura en un cierto emplazamiento, en el cual nunca antes se había actuado, causando el menor impacto posible, o incluso conseguir que ese impacto sea nulo.

 

La problemática reside en los elementos que causaron una herida en el paisaje, desvirtuando las cualidades del lugar.

Existen ciertos lugares del territorio que se vieron afectados por la implementación de arquitecturas irrespetuosas con el medio, mermado así las condiciones de ese entorno. Ya sea mediante la construcción de una vivienda aislada en pleno parque natural, o la apertura de la un explotación de canteras, muchos parajes sufrieron en su día una grave herida, la cual perdura hoy, e incluso ésta se va haciendo mayor con el paso del tiempo.

 

Devolver al entorno aquello que se le ha arrebatado al imponer cierta arquitectura.

Al imponer estas obras en este tipo de medios, en la mayoría de los casos se ‘sustraen’ aquellas condiciones que caracterizaban ese lugar. Por tanto, creo que es necesaria, mediante un tipo de procesos u otros, la devolución a ese entorno de todo aquello que se le arrebató en su día. Estos procesos se pueden materializar mediante la reutlización de materiales, la reforestación, la autónoma producción de recursos, etc.

 

Percepción de la vivienda como un elemento vivo. Relación entre arquitectura y naturaleza mediante la solidarización con ésta.

Para conseguir lo anteriormente expuesto, deberemos tratar a esas arquitecturas como un elemento vivo más, perteneciente al ecosistema en el que se encuentra. Estos elementos, al encontrarse en deuda con el entorno, se tendrán que solidarizar con el medio, creando un vínculo muy estrecho entre ellos.

 

Cada uno de los elementos que pertenecen a esa arquitectura, tiene que estar perfectamente relacionado con el siguiente, y todo ellos con el entorno, formando así una composición armónica, un sólido común.

Todo elemento tiene su función. Y esta función es muy importante para el resto de ellos. Del mismo modo que los sistemas biológicos, en los cuales varios órganos trabajan en conjunto para cumplir alguna función fisiológica en un ser vivo, en estas arquitecturas todos los elementos que la formas son de vital importancia, y todos ellos con el entorno. Cada uno de ellos tiene su función definida, permitiendo así el correcto funcionamiento del engranaje.

 

Relación íntima entre exterior e interior, desdibujando los límites entre el objeto y el entorno.

Desdibujar los límites entre el interior y exterior, significa desdibujar los límites de esa herida. El cicatrizante actúa desde el interior hacia el exterior, y nunca de manera inversa. Mediante la intervención se consigue que interior y exterior no sean términos antónimos, sino que desde interior se tenga la percepción de un lugar abierto, luminoso, y desde el exterior no se aprecie como un recinto, un continente, sino como una continuación del entorno.

 

‘Reorientar’ el objeto arquitectónico de modo que esta nueva orientación tenga que ver con las condiciones en las que se encuentra.

La ‘reorientación’ tiene como fin un mejor aprovechamiento tanto de las condiciones de soleamiento, como las de sombra, en incluso la de refrigeración, como lo puede ser el ‘efecto cueva’ en algunos casos. De esta manera se ayuda a conseguir temperaturas óptimas en todas las épocas del año.

 

Tanto los recorridos que se dan en el interior como el programa vendrán definidos por el mejor aprovechamiento de las condiciones del lugar.

El programa viene dado por una distribución marca por aprovechamiento de las condiciones del entorno. La orientación de ciertos espacios, su altura, su posición subterránea o sobre rasante, la recogida del agua de lluvia, el aprovechamiento de la energía solar, el viento, etc., es decir, todas las condiciones que caracterizan al entorno, definen el desarrollo de vivencia de estos espacios y marcarán el lugar en el que se encuentran y cómo se llega a ellos.

 

‘Reutilización’ de materiales en la reconstrucción de estos objetos.

El empleo de materiales residuales extraídos de la zona, los cuales supongan un beneficio para el entorno, los que ya hayan sido empleados en actuaciones anteriores, o aquellos que sean de nueva fabricación pero aportan notablemente a la sostenibilidad del conjunto, son los únicos que tienen cabida en este tipo de intervenciones.

 

La envolvente como receptor de las cualidades del entorno, aprovechándolas para transformarlas en forma de recursos, energía y confort.

La envolvente juega un papel muy importante en toda esta investigación, ya que es la piel exterior, la que están en contacto directo con el entorno, y en este caso, la encarga de aprovechar todo aquello que le ofrece y transformarlo en recursos que ayuden al desarrollo tanto de la vivencia en el interior, como al desarrollo del medio en el que se encuentra. Mediante el empleo de vidrios fotovoltaicos se consigue aprovechar la energía solar transformándola en otros tipos de energía o ayudando a la producción de agua caliente. La recogida del agua de lluvia también es un factor importante que depende de la envolvente, y se aprovechará ese agua tanto para el consumo como para la manutención el entorno. La envolvente permite también la entrada o no de luz en a través de ciertos puntos, aprovechando de la mejor manera en el interior las horas de luz.

Esquema_

Armonía entre los espacios arquitectónicos (de naturaleza “artificial”) y aquellos entornos que nunca antes se había visto sujetos a un intervención por parte del ser humano.

La problemática reside en los elementos que causaron una herida en el paisaje, desvirtuando las cualidades del lugar.

Devolver al entorno aquello que se le ha arrebatado al imponer cierta arquitectura.

Percepción de la vivienda como un elemento vivo. Relación entre arquitectura y naturaleza mediante la solidarización con ésta.

Cada uno de los elementos que pertenecen a esa arquitectura, tiene que estar perfectamente relacionado con el siguiente, y todo ellos con el entorno, formando así una composición armónica, un sólido común.

Relación íntima entre exterior e interior, desdibujando los límites entre el objeto y el entorno.

‘Reorientar’ el objeto arquitectónico de modo que esta nueva orientación tenga que ver con las condiciones en las que se encuentra.

Tanto los recorridos que se dan en el interior como el programa vendrán definidos por el mejor aprovechamiento de las condiciones del lugar.

‘Reutilización’ de materiales en la reconstrucción de estos objetos.

La envolvente como receptor de las cualidades del entorno, aprovechándolas para transformarlas en forma de recursos, energía y confort.

 

RE_Abstract

La investigación llevada a cabo versa principalmente sobre cómo se pueden llegar a conseguir espacios arquitectónicos que, siendo éstos de naturaleza artificial, se mantengan en armonía especialmente con aquellos entornos que nunca antes se habían visto sujetos a una intervención por parte del ser humano.

Realmente, la problemática reside en aquellos elementos arquitectónicos que fueron instaurados en cierto punto del territorio y que causaron, por una u otra razón, una grave herida en el paisaje, desvirtuando por distintos motivos las cualidades del lugar.

Por consiguiente, la metodología a seguir tendrá que ver con la actuación sobre aquellos objetos que son culpables de ese deterioro del medio, a través de una serie de medidas que pueden ser tangibles, pero también pueden no serlo.

En este proceso, en el que se intenta devolver al entorno aquello que se le ha arrebatado al imponer cierta arquitectura, intervienen factores como la armonía que se deberá mantener entre el objeto y el medio. Cada uno de los elementos tiene que estar perfectamente relacionado con el siguiente, y éstos con el exterior, de manera que se llegue a conseguir una composición armónica en su totalidad. Esta relación entre cada uno de ellos, tendrá que verse reflejada también en el espacio interior y exterior, ya que al formar todo el conjunto un sólido común, ese límite deberá quedar desdibujado mediante la intervención.

De forma más concreta, cabe decir que los materiales empleados, la orientación, la definición de los recorridos y el programa y la envolvente del objeto, juegan un papel fundamental en la consecución de esta meta, ya que concretamente ésta última actuará como receptor de esas cualidades del entorno y las aprovechará para transformarlas en forma de recursos, energía, confort, y otras características que articularán el nuevo uso del objeto arquitectónico tratado, intentando conseguir con estas medidas una arquitectura más acorde con lo existente.

Debido a unas características tan definidas, esta investigación puede ser de interés a aquellas personas que tengan una relación directa con el medio ambiente, en concreto con el paisaje natural. Tanto paisajistas, como urbanistas, o aquellos que tengan experiencia en la rehabilitación de obras arquitectónicas, podrán apoyarse o continuar con la investigación ya que ésta trata temas que tienen que ver con estas diferentes ramas de la arquitectura.

 

Adrián Ferrándiz Candalija.